Este año nos la hicimos un poquito más tarde de lo habitual, y sorprendentemente andaba bastante bajo el caudal. Nos juntamos 12, 2 katiuskas, 4 gis y 6 del getafe, nos divididos en dos grupos, los del getafe y los demás; los del getafe iban con gente nueva así que hicieron Valporquero - Covona que es más facilita, los demás Sil de las Perlas - Covona, aunque alguno viendo la turística salió antes de la cuenta, así que nos quedamos las tres niñas y yo para terminar la travesía, Leti, Vane, Inés y yo. Sin ningún contratiempo salimos prontito, estos nos esperaban con unas cervezotas, jajaja que ricaaaaaaa. Dormimos en un albergue pasado felmin, donde alguno se dedicó a desmontar las mosquiteras para salir después de cerrar el albergue. El domingo, de fiesta en los carmenes con cecina, chorizo de chivo, etc... un finde divertido.
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sábado, 11 de octubre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Artazul y Cueva de la Leze
Este verano nos apetecía hacer unos barranquitos, así que nos decidimos por el Artazul y el Licebar en Navarra. Otros katiuskas los han hecho recientemente, y se supone que tenían poca agua o que están secos, así que nos decidimos a hacerlos. Esta vez estamos Fernando del GEGET, Juanfe, Nuria y yo (rover). Dormimos en mi casa en La Rioja, puesto que yo estaba de vacaciones allí y más o menos al resto le pillaba de camino a Navarra, que es donde están los barrancos.
Ni cortos ni perezosos, nos dirigimos al nacedero de Arteta, donde acaban ambos barrancos, a dejar uno de los coches, para luego ir al comienzo del Artazul, que yo reconocí de inmediato, puesto que el año pasado con los otros katiuskas intentamos hacer el Artazul en Semana Santa, que tras lluvias torrenciales e inundaciones estaba a rebosar y tuvimos que abortarlo tras los primeros rápeles. Esta vez tiene un poco menos de agua: nada, está seco por completo, si exceptuamos las pozas de agua verde y negra llenas de renacuajos... Daba un poco de asco, pero nos acabamos tomando nuestra dosis para todo el año de L-caseis-inmunitas y demás familia de bacterias...
La sorpresa estaba al final del barranco, en el último rápel, que es el más largo, de 40-42 metros, para el que llevábamos dos cuerdas de 45 y 47 metros. Pues bueno, las cuerdas no llegaban: ambas habían encogido bastante, una se quedaba a medio metro del suelo (justito para poder bajar sin problemas) y la otra a 3 metros!!! A la vuelta ya en casa Juanfe las midió y confirmó el encogimiento... ¡hay que revisar, medir y re-etiquetar las cuerdas!.
Después del Artazul se supone que teníamos que subir por una sendita al Licebar, que acaba junto al Artazul, pero los L-caseis y las cuerdas encogidas nos quitaron las ganas, así que nos dirigimos al coche, y a nuestro destino, Egino (País Vasco), donde mañana haríamos el barranco-cueva de La Leze.
La Leze
Llegamos de día y con tiempo suficiente para hacer la prospección habitual de iglesias con pórticos para dormir, e incluso para ir a ver la salida de la cueva de la Leze. Con los deberes hechos para el día siguiente, fuimos a buscar un bar, a tomar algo y que Fernando pudiera comprar tabaco, se le había mojado en el Artazul, y necesitaba repuestos urgentemente. La cosa no resultó sencilla, Egino no tenía bar, el más cercano estaba cerrado, y los pueblos de los alrededores tampoco tenían... acabamos en un pueblo cercano de Navarra, que tenía un único bar.
Al día siguiente tras desayunar en el merendero que hay junto a La Leze, comenzamos a subir por la senda que sale a la izquierda de la boca. Hay que subir toda la montaña y bajar al otro lado, donde está otra boca igual de grande o más que la salida, un gustazo para la vista. El camino se hace entre 1h y 1h45', nosotros lo hicimos en 1h30' parando un par de veces, la subida es bastante dura, y cuando llegas arriba hay que bajar todo lo que has subido... muy empinado. Bonito es un rato largo, es un bosque muy cerrado, todo lleno de musgo verdísimo.
La cueva es una perita en dulce... es un auténtico y genuino barranco, con bastante agua todo el año, que discurre por una cueva, con una única y amplia galería de techo altísimo por la que va el río. La travesía se hace corta, para cuando te quieres dar cuenta, en hora y pico, ya estás viendo luz natural, aunque todavía faltan bastantes rápeles, la boca de salida es grandísima, y entra luz bastante antes de llegar a la salida. Realmente, una chulada. rover
La sorpresa estaba al final del barranco, en el último rápel, que es el más largo, de 40-42 metros, para el que llevábamos dos cuerdas de 45 y 47 metros. Pues bueno, las cuerdas no llegaban: ambas habían encogido bastante, una se quedaba a medio metro del suelo (justito para poder bajar sin problemas) y la otra a 3 metros!!! A la vuelta ya en casa Juanfe las midió y confirmó el encogimiento... ¡hay que revisar, medir y re-etiquetar las cuerdas!.
Después del Artazul se supone que teníamos que subir por una sendita al Licebar, que acaba junto al Artazul, pero los L-caseis y las cuerdas encogidas nos quitaron las ganas, así que nos dirigimos al coche, y a nuestro destino, Egino (País Vasco), donde mañana haríamos el barranco-cueva de La Leze.
La Leze
Llegamos de día y con tiempo suficiente para hacer la prospección habitual de iglesias con pórticos para dormir, e incluso para ir a ver la salida de la cueva de la Leze. Con los deberes hechos para el día siguiente, fuimos a buscar un bar, a tomar algo y que Fernando pudiera comprar tabaco, se le había mojado en el Artazul, y necesitaba repuestos urgentemente. La cosa no resultó sencilla, Egino no tenía bar, el más cercano estaba cerrado, y los pueblos de los alrededores tampoco tenían... acabamos en un pueblo cercano de Navarra, que tenía un único bar.
La cueva es una perita en dulce... es un auténtico y genuino barranco, con bastante agua todo el año, que discurre por una cueva, con una única y amplia galería de techo altísimo por la que va el río. La travesía se hace corta, para cuando te quieres dar cuenta, en hora y pico, ya estás viendo luz natural, aunque todavía faltan bastantes rápeles, la boca de salida es grandísima, y entra luz bastante antes de llegar a la salida. Realmente, una chulada. rover
martes, 12 de agosto de 2008
Gorgas Negras y Oscuros de Balcés
Pues sí, finalmente le pusimos fecha y salió. Vanesa, Agus, Chechu (Metano) y servidora (la eva) le plantamos cara a las frías pozas del barranco rey en Guara, o, al menos, eso es lo que dicen. La jornada empezó muy pronto, y es que hay que madrugar porque para llegar a él hay tres ricas horas de aproximación, que bajo el sol pueden ser demoledoras en pleno agosto.
Las cosas, a veces no salen como uno las planifica. En el grupo contábamos con Ruli y Esther, pero al final causaron baja y tuvimos un alta inesperado, Juan, un madrileño solitario que buscaba compañía en la plaza de Rodellar a las 7 de la mañana… ¡cómo decirle que no! Además resultó ser de esas personas que te hacen agradable la actividad porque iba disfrutando desde el primer salto hasta la última badina (que no badana, eh Agus?)
En dos horas y media estábamos plantados en las orillas del Gorgas deseando meternos en el agua. El principio del cañón es impresionante, yo diría que mágico. Es como un decorado de cartón piedra con aguas transparentes y verdes y unas pozas redondeadas, perfectas. Es de esos lugares donde miras adelante y miras lo que vas dejando atrás porque te parece un espejismo. A medida que avanzas no puedes evitar también mirar arriba, las paredes se extienden al cielo y es cuando te das cuenta de lo pequeñito que eres y de lo grande que es el barranco.
No es un cañón muy técnico, apenas 6 o 7 rápeles, casi todos saltables (que se lo digan a Metano) y con un agua tan clara que resulta difícil no ver dónde pisas. Pero es un barranco que pone a prueba tu paciencia para nadar y andar. Largas badinas (que no badanas), algunas de ellas frías y largos pasos andando. Simplemente, hay que poner el piloto automático, darle la espalda al agua y relajarse mirando al cielo. El bote estanco te hace aquí la vida más fácil.
Terminamos el barranco muy enteros, a pesar de ser una jornada larga en el agua. Y a una hora muy prudente, las 7 de la tarde. Nos tomamos una cervecita con Juan que se marchó del tirón a Madrid. Y los cuatros jinetes del Gorgas nos fuimos a reunir con el resto de la pandi: los rulis, los caris y Josemi con su hijo que habían hecho el Gorgonchón ese día. Con otra cervecita en la plaza del pueblo, planificamos el barranco del día siguiente.
Los Oscuros de Balcés
El domingo madrugamos, aunque no lo suficiente, para adentrarnos en los Oscuros de Balcés. Es un barranco corto, pero muy acuático y divertido. Nos juntamos diez personas, dejando a Josemi y a Esther en el campamento base. Josemi con una contusión en un tobillo, después de un salto en el Gorgonchón el día anterior, y Esther con dolor de ovarios, mayormente.
La aproximación es muy bonita, pero íbamos un poco asustados viendo la cantidad de gente que pensaba hacer el barranco a la par que nosotros. Menos mal que luego fuimos avispados y nos adelantamos a los grupos, progresando por el cañón a nuestras anchas.
Los Oscuros de Balcés tiene un comienzo a base de un gran caos de bloques que te impiden ver la continuación del barranco entre piedrolo y piedrolo. Pero es divertido y curioso, aunque con gente puede resultar un poco estresante.
Superado esto, el cañón te ofrece un sinfín de pasos, pequeñas cuevas y saltos hasta llegar a un pasadizo donde no entra la luz, el agua está muy fría y el silencio la quietud son protagonistas….pero merece la pena porque es un recorrido impresionantemente bonito. A estas alturas ya habíamos conseguido ser los primeros en el descenso y lo estábamos disfrutando solos, muy agustito.
El final del barranco fue una fiesta de saltos en unas pozas limpias que nos permitieron jugar un rato como los niños chicos. Y si no que se lo digan a Quique, el hijo de Josemi, que se portó como si hubiera hecho barrancos toda la vida. Es más, las malas lenguas dicen que Metano lo usó durante todo el recorrido lanzándolo el primero para probar la profundidad de las pozas.
Remontamos el camino al parking por un sendero entre sombras y soles a las 2 de la tarde que se nos hizo muy duro por el calor, pero finalmente llegamos a los coches donde Josemi y Esther nos esperaban. Esta vez los churrasquitos no se quemaron, que ya le van pillando el punto a esto del sol.
Los que teníamos que volver a Madrid nos hicimos los remolones hasta las 5 de la tarde y se quedaron los que están empezando sus vacaciones (¡qué puñetera envidia!), los caris, los rulis y Josemi. Espero que hicieran algún barranco más por allí y se decidan a relatarlo. Eva
Las cosas, a veces no salen como uno las planifica. En el grupo contábamos con Ruli y Esther, pero al final causaron baja y tuvimos un alta inesperado, Juan, un madrileño solitario que buscaba compañía en la plaza de Rodellar a las 7 de la mañana… ¡cómo decirle que no! Además resultó ser de esas personas que te hacen agradable la actividad porque iba disfrutando desde el primer salto hasta la última badina (que no badana, eh Agus?)En dos horas y media estábamos plantados en las orillas del Gorgas deseando meternos en el agua. El principio del cañón es impresionante, yo diría que mágico. Es como un decorado de cartón piedra con aguas transparentes y verdes y unas pozas redondeadas, perfectas. Es de esos lugares donde miras adelante y miras lo que vas dejando atrás porque te parece un espejismo. A medida que avanzas no puedes evitar también mirar arriba, las paredes se extienden al cielo y es cuando te das cuenta de lo pequeñito que eres y de lo grande que es el barranco.
No es un cañón muy técnico, apenas 6 o 7 rápeles, casi todos saltables (que se lo digan a Metano) y con un agua tan clara que resulta difícil no ver dónde pisas. Pero es un barranco que pone a prueba tu paciencia para nadar y andar. Largas badinas (que no badanas), algunas de ellas frías y largos pasos andando. Simplemente, hay que poner el piloto automático, darle la espalda al agua y relajarse mirando al cielo. El bote estanco te hace aquí la vida más fácil.
Terminamos el barranco muy enteros, a pesar de ser una jornada larga en el agua. Y a una hora muy prudente, las 7 de la tarde. Nos tomamos una cervecita con Juan que se marchó del tirón a Madrid. Y los cuatros jinetes del Gorgas nos fuimos a reunir con el resto de la pandi: los rulis, los caris y Josemi con su hijo que habían hecho el Gorgonchón ese día. Con otra cervecita en la plaza del pueblo, planificamos el barranco del día siguiente.
Los Oscuros de Balcés
El domingo madrugamos, aunque no lo suficiente, para adentrarnos en los Oscuros de Balcés. Es un barranco corto, pero muy acuático y divertido. Nos juntamos diez personas, dejando a Josemi y a Esther en el campamento base. Josemi con una contusión en un tobillo, después de un salto en el Gorgonchón el día anterior, y Esther con dolor de ovarios, mayormente.
Los Oscuros de Balcés tiene un comienzo a base de un gran caos de bloques que te impiden ver la continuación del barranco entre piedrolo y piedrolo. Pero es divertido y curioso, aunque con gente puede resultar un poco estresante.
Superado esto, el cañón te ofrece un sinfín de pasos, pequeñas cuevas y saltos hasta llegar a un pasadizo donde no entra la luz, el agua está muy fría y el silencio la quietud son protagonistas….pero merece la pena porque es un recorrido impresionantemente bonito. A estas alturas ya habíamos conseguido ser los primeros en el descenso y lo estábamos disfrutando solos, muy agustito.
El final del barranco fue una fiesta de saltos en unas pozas limpias que nos permitieron jugar un rato como los niños chicos. Y si no que se lo digan a Quique, el hijo de Josemi, que se portó como si hubiera hecho barrancos toda la vida. Es más, las malas lenguas dicen que Metano lo usó durante todo el recorrido lanzándolo el primero para probar la profundidad de las pozas.
Remontamos el camino al parking por un sendero entre sombras y soles a las 2 de la tarde que se nos hizo muy duro por el calor, pero finalmente llegamos a los coches donde Josemi y Esther nos esperaban. Esta vez los churrasquitos no se quemaron, que ya le van pillando el punto a esto del sol.
Los que teníamos que volver a Madrid nos hicimos los remolones hasta las 5 de la tarde y se quedaron los que están empezando sus vacaciones (¡qué puñetera envidia!), los caris, los rulis y Josemi. Espero que hicieran algún barranco más por allí y se decidan a relatarlo. Eva
viernes, 1 de agosto de 2008
Ordesa
Aprovechamos que el 25 era fiesta en Madrid para irnos el jueves por la tarde en un coche 4 personas con sus respectivos equipajes: Isaac, Vane y Leticia del GIS y yo. Menos mal que Isaac llega hasta el nivel 9 del Tetris, porque sino hubiera sido imposible meter todos los bultos en el maletero.
Afortunadamente el viaje fue corto y sin caravana. A la 1:30 estábamos cenados y con las tiendas montadas en el camping de Oto.
La aventura empieza el viernes nada más despertarnos, a nuestro vecino del camping le molesta nuestra tienda y nos hace desplazarla 3 metros….
Empezamos con el primer barranco “El Furco”, allí nos esperaban los Rulis acompañados de Trancas & Barrancas. A pesar de su corta extensión fue muy divertido, algún salto, un par de rapels, croquetas y pequeños toboganes con trencitos incluidos.
Después de comer, con los Caris y la Beni incorporados, hicimos “Las Gloces”, al lado de Fanlo. Este era corto pero también muy divertido y con un entorno espectacular.
Esa misma noche nos juntamos de nuevo para ir a las fiestas de Fraguen Rock…. Un pueblo fantasma, el aparcamiento lleno de coches y ni Dios en la calle ¿Dónde se habían metido los propietarios de todos los coches??? En vista de que no encontramos ni un bar decidimos volvernos locos, fuimos al psicólogo (Isaac, a pesar de tu insistencia te prometo que no llevo las uñas pintadas de rojo), nos hicimos caricaturas y nos convertimos todos en ovejas… ¿verdad? Ruli. Y nos os quiero contar nada de Charo cliqueando….. te partes…
Ahora empiezo a entender el porqué de mis pesadillas…….(Soy Isaac, queria explicar esto algo mejor, aqui la amiga solto un grito a eso de las 4 de la mañana... que nos acojono a todos, sobre todo a la pobre Leti, luego por la mañana todo el camping la señalaba con el dedo la llamaban la niña del exorcista, queda aclarado el tema, gracias, continua...)
Después de encontrarnos a nosotros mismos, la plaza del pueblo se había llenado ¿y de donde había salido toda esa gente??? Creo que la respuesta está en el mago, que por cierto, era buenísimo. No dejaba títere con cabeza y sino, preguntad a Leti o al Nepalí…
El sábado por la mañana nos fuimos a San Nicolás de Bujaruelo para hacer “Lapazosa”. Después de una dura aproximación sin parar de 45 minutos (de lo cual Isaac puede estar orgulloso) conseguimos llegar. Había bastante gente en el barranco, esto hizo que al final se hiciera un poco largo, pero a pesar de eso también fue muy divertido incluso sin haber podido hacer el último tobogán por problemas tésnicos. Me queda pendiente para la próxima vez.
Esta noche nos juntamos todos para cenar incluidos Nuria y Juanfe que venían de hacer el Vignemale Esta noche no tuvo tanto éxito, aunque si hubiera sido por Vane todavía estábamos en las fiestas de ese pueblo fantasma….
Al día siguiente pensábamos haber hecho otro barranco pero a mi me dolía la rodilla y Leti no paraba de echar mocos, así que decidimos hacer el perro por Torla hasta que cogimos el coche regreso a casa.
Después de esta primera experiencia, esto no ha hecho nada más que empezar!!!!
Y todo, gracias a vosotros y a vuestra paciencia.
Ines.
lunes, 30 de junio de 2008
Artazul y Licebar
El Artazul, una pasada de cañón, nada mas empezar un rapel de 33m con rotura de cuerda incluido, hubo que cambiarla, la cuerda apoya en una laja y zas... con cuidadín se bajo en doble sin contratiempos, pero lo mas impactante no fue ese rapel, no fue esa rotura, sino Amador echándose aceite perfumado... nos lo intentó explicar, que si el neopreno, que si.... sisisi... aceite perfumado, jajajaja, disfrutamos después de rapels variados, hasta llegar al final, 46 metros con patio, una pasada de paisaje, weno las fotos me delatan, nos lo pasamos de miedo así que con mas ganas nos fuimos al Licebar, que se sube desde esa misma cascada durante 45 min aprox con una lluvia de mosquitos que pá qué.... entre hostia va y hostia viene llegamos al primer rapel y hala a saltar al agua... ¿pos no era seco........? a medias jejeje lo bonito de este cañón sin duda es su rapel de 60 metros, se puede dividir en 3 o del tiron, del tirooooon del tiroooon parece una cueva de lo largo y oscuro que es al final. El resto pues bajaditas chulas hasta que vimos al pobre Pedro sobado tirado en medio del río seco, jeje sí es que durmió na y menos el pobre....
Salimos corriendo para volver a por los coches y derechos al camping en Lekumberri a por las cervezas de rigor, duxa y cena. Como el domingo era el cumple de Pedro no nos dejo pagar na en to el finde casi, vaya tio, copichuelas y el que más y el que menos nos fuimos acostando. A la mañana siguiente entre la torrija, el partido y que nos levantamos tarde no daba tiempo a más cañones así que nos fuimos de cañas a Pamplona a celebrar el cumple de Pedro, muxa cerveza risas toros y pa casa que juega España. Isaac
domingo, 4 de mayo de 2008
Águilas, Ramblazo-Parralejo, Guadaljana-Lentegí, Río Verde
Nuestro puente iba a ser un poco curraíllo, ya que íbamos a hacer muchas actividades y debíamos de salir de un lado pal otro, os cuento brevemente lo que hicimos ya que rover y maría me deben unas memorias de este puente:Sima de las Águilas
La entrada está en un cauce de un río al que le han puesto unos anillos de hormigón, parece the ring, bajas 15 metros y llegas a la cueva donde después de unas rampas y un pozo bajas a un sala donde sigues bajando hasta el final de la sima. Si bien tiramos por otro ramal subes por unos gours llenos de agua y llegas a unas galerías con techos bajos, laminadores, etc... donde hay que pasar dos sifones: uno de 5 metros y otro de 15 donde el agua te llega por la rodilla y tienes que agacharte para pasar por esos techos de dios. Llegas a un punto que con la cabeza de lado te mojas una oreja y parte de un ojo jajaja, nos echamos unas risas allí...
Travesía o no de Ramblazo Parralejo
Guadaljana-Lentegí:
Se llame como se llame, con G o con J, había carteles de las dos formas en el pueblo. El caso es que nos juntamos con unos chavales, dos parejas, por lo menos unos si lo eran, que iban buscando como nosotros los barrancos de la zona, sin demasiado éxito, y eso preguntando a los lugareños que nos encontrábamos, que yo creo que nos confundían más de lo que lo estábamos. Al final dimos con el Guadaljana, y descendimos todos por su cauce seco, hasta que por fin con algo de agua conectamos al Lentegí y todo mu chulo, un barranquito graciosillo, nos reímos bastante con esta gente, hicimos un rapel guiado y comimos un montón de nísperos de árboles del cauce del río, jooooo que ricos maduritos...
Río verde:
Isaac
Este pasado puente del 1 de mayo presentaba todas las papeletas para montar alguna actividad guapa, y así ha sido. En esta ocasión el destino ha sido Andalucía, más concretamente las provincias de Cádiz y Granada (yo pensaba que por allí sólo había playas y pescaíto frito, pero por lo visto también es una zona típica de cuevas y cañones…). Así que el miércoles por la tarde emprendimos viaje JuanFe, Nuri e Isaac por un lado, y Gabi, Rover y yo por otro.
Los dos primeros días del puente los dedicamos a la espeleo, pero esta historia corre por cuenta de Rover...
El sábado por la mañana nos trasladamos hasta el Parque Natural de las Sierras de Tejeda y Almijara, en Granada, para hacer el cañón de Lentejí (o Lentegí), después de verlo escrito de las dos maneras no tenemos muy claro si es con “g” o con “j”….
Siguiendo las recomendaciones de unos compañeros lugareños que nos habíamos encontrado dos días antes en la cueva de Las Aguilas, decidimos no hacer el recorrido integral sino combinar este cañón con uno de sus afluentes, ya que según nos comentaron las dos primeras horas del Lentejí consisten en patear por un cauce seco lleno de zarzas y matorrales, opción que no sonaba demasiado tentadora… Así que nos decantamos por la alternativa de empezar en el barranco de Guadajana (o Guardajamas), que también estaba seco pero al menos no había zarzas…
Antes de entrar en el barranco, mientras estábamos comiendo en una curva del camino, llegó un coche con una pareja que también pensaba hacer el cañón. Curiosamente, ella reconoció a Isaac y a Nuri de un curso de espeleo, y él resultó ser un compañero de E.G.B. de Gabi!!! También apareció por allí otra pareja que andaba un poco despistada buscando la entrada a otro barranco, que no había forma de encontrar. Así que los cuatro se unieron a nuestro grupo y entramos todos juntos.
Empezamos descendiendo por el cauce seco del río Guadajanas, y hasta llegar al Lentejí encontramos 6 rápeles de entre 8 y 12 metros, todos aceptablemente equipados. Según nos acercábamos al Lentejí empezamos a encontrar más agua, y una vez dentro del cauce de este río empieza la parte acuática y más entretenida del cañón, con una variada sucesión de rápeles y resaltes a lo largo de un recorrido bastante encajado en alguno de sus tramos. El descenso transcurrió al son del grito MÁAAAS CUEEEERDAAAAA...!!!! a medida que los que iban por delante instalando los rápeles se quedaban sin cuerdas que montar. El cañón se abre en su parte final y el último kilómetro discurre junto a unos campos de árboles frutales (nísperos, para más señas) que estaban en su mejor momento cuando pasamos por allí...
Y para el último día del puente nos quedaba el cañón del Río Verde. Para hacer esta actividad evitándonos la aproximación y la vuelta "a pata", tuvimos que hacer un trasvase de coches bastante largo entre la cabecera y el final del cañón. La aproximación a la cabecera es una pista cuesta abajo que te lleva al inicio del cañón en algo menos de una hora, pero la vuelta es una pista cuesta arriba de unos 7 Km...
El inicio del cañón está en la presa que encontraremos junto a la pista donde dejamos el primer coche. Casi nada más empezar a andar comienza la diversión, con un primer rápel de más de 15 m regado por una pequeña cascada que se vio rápidamente aumentada por el agua que tiraban desde arriba Isaac y JuanFe... El resto del barranco discurre por una divertida sucesión de rápeles (algunos de ellos saltables previa comprobación del estado de las pozas), cascadas, saltos y pozas de un agua cristalina que en determinados sitios tomaba un color verde esmeralda increíble. Una auténtica gozada!
La actividad se alargó un poco más de la cuenta debido a la logística de coches, así que llegamos a Madrid tarde y agotados pero contentos después de un puente muuuuy disfrutón.
María
viernes, 21 de marzo de 2008
Río Verde
Después de un par de años intentándolo, y siempre teniendo que posponerlo por distintos motivos, por fin pudimos hacer el Cañón del Río Verde.
Estuvimos en total 7 personas: Jesús, Charo, Eva, Esther, Ruly, Trini y yo (cespedes).
Para dejar el coche en el retorno hay que circular unos 5 kilómetros por un camino particular, y el dueño es tan "amable" de dejarnos pasar a cambio de un módico precio de 5 euros por persona (3 si pertenecemos a una asociación (?)).
El cañón estuvo bastante bien, afortunadamente llevaba bastante agua debido a la que había caído los días anteriores, y además fue prácticamente el único día de Semana Santa que hizo un tiempo fabuloso: casi ni una nube en el cielo y sin demasiado frío.
Estuvimos en total 7 personas: Jesús, Charo, Eva, Esther, Ruly, Trini y yo (cespedes).
Para dejar el coche en el retorno hay que circular unos 5 kilómetros por un camino particular, y el dueño es tan "amable" de dejarnos pasar a cambio de un módico precio de 5 euros por persona (3 si pertenecemos a una asociación (?)).
El cañón estuvo bastante bien, afortunadamente llevaba bastante agua debido a la que había caído los días anteriores, y además fue prácticamente el único día de Semana Santa que hizo un tiempo fabuloso: casi ni una nube en el cielo y sin demasiado frío.
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