- Presidente: Isaac Díaz Martínez
- Vicepresidente: Juan Felipe Ramos Benito
- Secretario: Roberto Ángel Lumbreras Pastor
- Tesorero: Juan Céspedes Prieto
- Vocales:
- Raúl García González
- María Gil Martín
- Nuria Manzano Alonso
- Gabriel Ortiz Alemany
- Santiago Pescador Fernández
- Vanesa Mª Ruiz Sanz
jueves, 30 de octubre de 2008
Nuevo presidente de Katiuskas
Ayer fue elegido en Asamblea General Extraordinaria de socios el nuevo Presidente y Junta Directiva de Katiuskas para los próximos dos años:
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miércoles, 29 de octubre de 2008
Elección de Presidente y Junta Directiva
Por la presente te convoco a la próxima Asamblea Extraordinaria de Socios del Club Deportivo Elemental de Espeleología Katiuskas que tendrá lugar el miércoles 29 de octubre de 2008, en el local del club (C/ Mirueña 5, 28024 Madrid), a las 20:30 en primera convocatoria y a las 21:00 en segunda.
El orden del día será el siguiente:
El orden del día será el siguiente:
- Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.
- Elecciones a nuevo Presidente y Junta Directiva.
- Ruegos y preguntas.
Espero verte en la reunión, hasta entonces, recibe un cordial saludo.
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martes, 14 de octubre de 2008
Curavacas 2008 Geoda (Sima Bes, CV-1)
La sima es espectacular, muy bonita y fácil, además de fría. El problema era a partir del vivac, donde el barro fue la nota predominante y los exploradores se habían currado unos 150 m. de escaladas (algo digno de ver). Esto es debido a que la sima está en una zona de conglomerado y pizarras y sólo se puede buscar las oquedades en la caliza, por lo que están exprimiendo al máximo la lenteja que llaman ellos.
Por mi parte yo fui a topografiar pero no funcionó el boli. Nuri y Rover desinstalaron. Agradecer a Jorge, Jess, Rafa, Montse, Yolanda, Rubén y Cecilio López Para Servirle, su invitación y el trabajo realizado.
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sábado, 11 de octubre de 2008
Valporquero
Este año nos la hicimos un poquito más tarde de lo habitual, y sorprendentemente andaba bastante bajo el caudal. Nos juntamos 12, 2 katiuskas, 4 gis y 6 del getafe, nos divididos en dos grupos, los del getafe y los demás; los del getafe iban con gente nueva así que hicieron Valporquero - Covona que es más facilita, los demás Sil de las Perlas - Covona, aunque alguno viendo la turística salió antes de la cuenta, así que nos quedamos las tres niñas y yo para terminar la travesía, Leti, Vane, Inés y yo. Sin ningún contratiempo salimos prontito, estos nos esperaban con unas cervezotas, jajaja que ricaaaaaaa. Dormimos en un albergue pasado felmin, donde alguno se dedicó a desmontar las mosquiteras para salir después de cerrar el albergue. El domingo, de fiesta en los carmenes con cecina, chorizo de chivo, etc... un finde divertido.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Asamblea General Extraordinaria 1-10-2008
El miércoles 1 de octubre de 2008, a las 20:30 en primera convocatoria, y a las 21:00 en segunda, se celebrará Asamblea General Extraordinaria del C.D.E. de Espeleología Katiuskas, con el siguiente orden del día:
- Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.
- Información y toma de acuerdos sobre posible nuevo local.
- Informe de la Junta Directiva.
- Estado de cuentas.
- Lotería de Navidad.
- Cena de Navidad.
- Ruegos y preguntas.
Debido a la importancia de los temas a tratar, se ruega máxima asistencia.
Madrid, a 12 de septiembre de 2008.
Madrid, a 12 de septiembre de 2008.
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lunes, 22 de septiembre de 2008
Covanegra (hacer tope)
lunes, 15 de septiembre de 2008
Juan Herranz II (hacer tope)
Siguiendo con la saga "hacer tope", aquí estamos otra vez, esta vez en la Juana 2 durante 10 horas de cueva. Picamos 6 personas, 4 katiuskos (Juanfe, Nuria, Santi, rover) y 2 del GAEM (Luis y Pedrito). Me dejan instalar a mí (rover) con Nuria de segunda... yo voy perdiendo los spits como siempre, pero tras una paradita de Pedrito a clavar un taco (había dos rotos y uno que funcionaba un poco más lejos, y ya sabéis que aunque sean unos pocos centímetros la diferencia puede ser grande), llegamos a la base de los pozos sin mayores problemas. Quedaba el último pozo, lo bajamos con cuerda de 12mm, porque se supone que habría roces, que Juanfe evitó con dos desviadores y sendos spits que estaban muy bien puestos en el sitio oportuno.
A partir de aquí es donde empieza lo "divertido": te cuelas por el fondo del pozo a la galería inferior, que en seguida se bifurca en dos, una de ellas lleva al lago azul, una preciosidad que no hay que perdérsela aunque no quieras llegar al final. Regresas del lago, y la galería, que es más o menos angosta a ratos, sigue y sigue, convirtiéndose en meandro desfondado otro ratito, gatera estrecha, laminador, resalte con cuerda de nudos, y un sinfín de decenas y decenas de metros agachado, también te puedes poner de pie durante unos metrillos... hasta que llegas a un laminador muy pero que muy estrecho, de esos que sólo te dejan espacio para que quepas tú, el casco de lado si es que cabe... sí, de esos que podrían salir en nuestras pesadillas, eso si no fuéramos espeleo-adictos y tuviéramos pesadillas con cuevas... en nuestros sueños cualquier pozo largo y cansado, laminador angosto o gatera interminable son agradables ;-)
Bueno, que se me distraigo, a lo que iba: después del super laminador llegas a una gatera con agua en el suelo, te mojas algo seguro, dependiendo de tu habilidad puede que una mano, una rodilla... o enterito. No es muy larga, sólo son unos pocos metros, lo peor es que después hay una sala caótica que no parece tener continuación... FIN de la cueva, ains, te mojas total para 10 metros más de cueva...
Pedrito y Juanfe se metieron por encima de un bloque, pero no encontraron nada relevante, todo muy estrecho y no parecía que hubiera continuación. Mientras nuestros intrépidos exploradores de estrecheces se divertían de lo lindo, Santi se entretuvo en la gatera mojada, y achicando agua con las manos consiguió bajar el nivel del agua más de 10cm, lo que le agradecimos mucho, pues era suficiente para mojarte algo menos. Después, todo recto, la vuelta como siempre se nos hizo más corta que la ida, y a sudar un ratito en los pozos y volados casi interminables. En definitiva, no era tan estrecha ni tan cansada como nos decían, y la experiencia ha merecido la pena. rover
Bueno, que se me distraigo, a lo que iba: después del super laminador llegas a una gatera con agua en el suelo, te mojas algo seguro, dependiendo de tu habilidad puede que una mano, una rodilla... o enterito. No es muy larga, sólo son unos pocos metros, lo peor es que después hay una sala caótica que no parece tener continuación... FIN de la cueva, ains, te mojas total para 10 metros más de cueva...
Pedrito y Juanfe se metieron por encima de un bloque, pero no encontraron nada relevante, todo muy estrecho y no parecía que hubiera continuación. Mientras nuestros intrépidos exploradores de estrecheces se divertían de lo lindo, Santi se entretuvo en la gatera mojada, y achicando agua con las manos consiguió bajar el nivel del agua más de 10cm, lo que le agradecimos mucho, pues era suficiente para mojarte algo menos. Después, todo recto, la vuelta como siempre se nos hizo más corta que la ida, y a sudar un ratito en los pozos y volados casi interminables. En definitiva, no era tan estrecha ni tan cansada como nos decían, y la experiencia ha merecido la pena. rover
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lunes, 8 de septiembre de 2008
Pablo Puchol A-10 (hacer tope) y Sumidors
Bien, por fin, tras mucho tiempo posponiéndolo, vamos a pincholandia, digo a Barx (Valencia), en la montaña que hay encima del pueblo, que está cubierta de tojo pinchudo (de ahí el nombre de pincholandia), y en donde el año pasado mis piernas, tras varias horas buscando la boca de la sima A-10, acabaron acribilladas a pinchazos de los tojos y demás arbustos pinchudos que habitan dichas lindes. Por algo la sima fue descubierta hace pocos años, tras un incendio que dejó pelado el monte... está tan escondida que si no sabes donde está, o no llevas un buen GPS cargado de las coordenadas correctas, no la encuentras, ni lo intentes :-P
El paraje está lleno de agujeros, además de la A-10 está la sima Pilar, que visitamos el año pasado, Aldaya y otras muchas, todas bastante cerca unas de otras. Avenc Pilar resultó ser muy estrecha, y nos han comentado que la Pablo Puchol es bastante mejor, así que estábamos decididos a volver, y así lo hacemos Juanfe, Nuria y rover, eso sí, con la intención de hacer tope, continuando con la tradición que comenzaron Pedrito y Juanfe la semana pasada en la SC-16 (a ver cuánto dura, jejeje).
Ir a las simas de Barx no es cosa fácil, la pista que remonta la montaña es muy escarpada, y el año pasado estaba en muy mal estado, tan malo que tardamos varias horas en subir las cuestas y llegar hasta el "parking" de las simas con los dos coches normalitos que llevábamos. Este año disponemos de todo terreno, así que vamos muy contentos a atacar la pista... y nos encontramos con que está recién arreglada!! Cuando haya alguna que otra tormenta supongo que el agua volverá a dejarla como antes, pero bueno, nos plantamos en la parte de arriba en 5 minutos... y entonces volvemos a la cruda realidad de Barx... a partir de aquí la pista está incluso peor que la otra vez, aunque es llano y por lo tanto menos problemático, tiene piedras y socavones bastante considerables, y bastante recorrido, hasta que llegas al paraje de las simas.
Una vez en el parking nos preparamos y nos dirigimos por la senda hacia la sima, guiados a la perfección por mi gps, eso sí, el muy kpuyo de Juanfe se acordaba perfectamente de cómo llegar... La sima es una raja, una grieta que el agua ha ensanchado y esculpido pozos bastante anchos, nada que ver con sima Pilar. Tardamos bastante tiempo en instalarla, tiene muchos naturales, y exceptuando los primeros pozos hay que buscar los spits con perro y hay muchos roces, que tienes que ir viendo cómo los quitas, que si con desviadores, fraccionando en naturales; uno se nos resistió, no había nada de nada, la roca era conglomerado y colada, así que tuvimos que usar un antiroce... y a la subida vimos el spit que lo salvaba, ains... Cuando se acaban los pozos comienza una rampa angosta y muy empinada, con estrecheces y resaltes, para acabar en una salita pequeña en la que haces tope y en la que está la cota inferior de la cavidad de -220m. ¡Objetivo cumplido!.
Túnel del Sumidors
Al día siguiente tenemos en la recámara una cuevecilla de domingo: El Sumidors. Está en Vallada, bastante cerca, así que la atacamos. La cueva es acuática, la entrada es un sumidero y por toda ella dicurre un río, pero la haremos sin neopreno, nos han comentado que te mojas en un sitio y que es muy corta. La pista para llegar a ella estaba bastante bien, pero porque llevábamos todo terreno, si no seguramente nos hubiéramos quedado tirados antes, es todo tierra muy dada al barro. A pesar de no conocerla llegamos muy bien con las indicaciones del libro, hasta una zona llana donde hay un cartel que indica "Túnel del Sumidors 300m". La senda hasta el sumidero desciende zizageante, para llegar a la confluencia de dos ríos, donde está nuestra cueva.
Tiene un resalte en la entrada, que se baja sin dificultad con la inestimable ayuda de un tronco que hay abajo, y ahí ya ves que hay como dos cuevas: río arriba y río abajo. Primero nos adentramos río arriba, y justo al empezar hay que mojarse un poco porque el techo se baja en un punto, pero no te mojas entero, eso llegará luego. Río arriba la galería acaba cerrándose en una sala de bloques caídos del techo, que nos han comentado que se podía seguir un poco más allá, pero que el paso se cerró recientemente por un desprendimiento.
Río abajo es donde está la diversión... tras un trozo de galería más o menos rectilínea, y en la que vas viendo piedras rojas por la pared, muy chulas, llegas a una salita totalmente cubierta de agua, en la que la única continuación es un paso sifonable, de unos 30cm de altura sobre el agua. Total, que te mojas entero, tienes que meterte hasta la nariz, si no, no pasas. A pesar de ir con el mono de espeleo no pasamos nada de frío, no sé si es que el agua no estaba muy fría, o si la cueva es corta (¿2 horas?) y no paras, pero el caso es que el neopreno no merece la pena, hubiéramos pasado mucho calor. Muchas gracias a nuestros amigos que nos recomendaron hacerla así.
Tras el paso sifonable llegas en seguida a un pozo de 22m, todo en volado, y amplísimo. La cueva no es demasiado grande, las galerías son más o menos de la altura de una persona, frecuentemente te tienes que agachar, y en pocos sitios es más amplia que uno o dos metros... pues bien, el pozo este es inmenso :)
Con más agua que la que llevaba supongo que la bajada es bastante mojada, pero en nuestro caso el agua iba por otro sitio y apenas te caían unas gotas a modo de lluvia. Después de este pozo hay otro más corto, partido en dos. Nosotros bajamos la primera parte, y en la segunda había tres roces, así que no lo terminamos de bajar. No sabemos si es que la gente lleva cuerda más gorda (nosotros llevábamos 9mm) o si pasan de los roces, pero no parecían evitables. Como faltaba poca cueva ya (apenas 20 ó 30 metros), nos dimos la vuelta, totalmente mojados pero contentos. rover
Ir a las simas de Barx no es cosa fácil, la pista que remonta la montaña es muy escarpada, y el año pasado estaba en muy mal estado, tan malo que tardamos varias horas en subir las cuestas y llegar hasta el "parking" de las simas con los dos coches normalitos que llevábamos. Este año disponemos de todo terreno, así que vamos muy contentos a atacar la pista... y nos encontramos con que está recién arreglada!! Cuando haya alguna que otra tormenta supongo que el agua volverá a dejarla como antes, pero bueno, nos plantamos en la parte de arriba en 5 minutos... y entonces volvemos a la cruda realidad de Barx... a partir de aquí la pista está incluso peor que la otra vez, aunque es llano y por lo tanto menos problemático, tiene piedras y socavones bastante considerables, y bastante recorrido, hasta que llegas al paraje de las simas.
Una vez en el parking nos preparamos y nos dirigimos por la senda hacia la sima, guiados a la perfección por mi gps, eso sí, el muy kpuyo de Juanfe se acordaba perfectamente de cómo llegar... La sima es una raja, una grieta que el agua ha ensanchado y esculpido pozos bastante anchos, nada que ver con sima Pilar. Tardamos bastante tiempo en instalarla, tiene muchos naturales, y exceptuando los primeros pozos hay que buscar los spits con perro y hay muchos roces, que tienes que ir viendo cómo los quitas, que si con desviadores, fraccionando en naturales; uno se nos resistió, no había nada de nada, la roca era conglomerado y colada, así que tuvimos que usar un antiroce... y a la subida vimos el spit que lo salvaba, ains... Cuando se acaban los pozos comienza una rampa angosta y muy empinada, con estrecheces y resaltes, para acabar en una salita pequeña en la que haces tope y en la que está la cota inferior de la cavidad de -220m. ¡Objetivo cumplido!.
Túnel del Sumidors
Al día siguiente tenemos en la recámara una cuevecilla de domingo: El Sumidors. Está en Vallada, bastante cerca, así que la atacamos. La cueva es acuática, la entrada es un sumidero y por toda ella dicurre un río, pero la haremos sin neopreno, nos han comentado que te mojas en un sitio y que es muy corta. La pista para llegar a ella estaba bastante bien, pero porque llevábamos todo terreno, si no seguramente nos hubiéramos quedado tirados antes, es todo tierra muy dada al barro. A pesar de no conocerla llegamos muy bien con las indicaciones del libro, hasta una zona llana donde hay un cartel que indica "Túnel del Sumidors 300m". La senda hasta el sumidero desciende zizageante, para llegar a la confluencia de dos ríos, donde está nuestra cueva.
Tiene un resalte en la entrada, que se baja sin dificultad con la inestimable ayuda de un tronco que hay abajo, y ahí ya ves que hay como dos cuevas: río arriba y río abajo. Primero nos adentramos río arriba, y justo al empezar hay que mojarse un poco porque el techo se baja en un punto, pero no te mojas entero, eso llegará luego. Río arriba la galería acaba cerrándose en una sala de bloques caídos del techo, que nos han comentado que se podía seguir un poco más allá, pero que el paso se cerró recientemente por un desprendimiento.
Tras el paso sifonable llegas en seguida a un pozo de 22m, todo en volado, y amplísimo. La cueva no es demasiado grande, las galerías son más o menos de la altura de una persona, frecuentemente te tienes que agachar, y en pocos sitios es más amplia que uno o dos metros... pues bien, el pozo este es inmenso :)
Con más agua que la que llevaba supongo que la bajada es bastante mojada, pero en nuestro caso el agua iba por otro sitio y apenas te caían unas gotas a modo de lluvia. Después de este pozo hay otro más corto, partido en dos. Nosotros bajamos la primera parte, y en la segunda había tres roces, así que no lo terminamos de bajar. No sabemos si es que la gente lleva cuerda más gorda (nosotros llevábamos 9mm) o si pasan de los roces, pero no parecían evitables. Como faltaba poca cueva ya (apenas 20 ó 30 metros), nos dimos la vuelta, totalmente mojados pero contentos. rover
domingo, 31 de agosto de 2008
SC-16 (hacer tope)
Peeero... Juanfe y Pedrito no pueden estarse quietos, así que deciden irse a la SC-16, una simita muy maja de la Muela de la Madera, de 86m de pozos, incluso con una estrechez en medio, para acabar en un río muy gateroso y mojado a ratos, y que tras unos cientos de metros acaba en una cota mucho más baja, a más de 200m de profundidad. Hace unos meses Pedro y yo estuvimos y nos quedamos con las ganas de llegar hasta el final y hacer tope (bueno más bien Pedrito se quedó con las ganas, pero yo le hubiera acompañado hasta el final, que conste...). El caso es que era domingo y se nos hacía tarde, así que nos dimos la vuelta haciendo la promesa de volver y llegar hasta el final.
Esta vez Pedrito va con su flamante nueva cámara y sí que inmortaliza estas maravillas, no como la última vez, que ambos nos las dejamos en el coche o en la base de los pozos. Total, que llegaron hasta el final, vieron por el camino las notitas que los exploradores originales de la cueva se dejaban entre ellos, y que como podéis observar se lo pasaron bastante bien ;-)
Al final la cueva se convierte en un laminador de pocos centímetros, por el que Pedrito se empeñó en que tenía que caber, pero no cabía claro, y tras un rato dando golpes con una piedra se convenció de que era inútil seguir. Eso sí, quiere volver y desobstuir... os mantendremos informados. rover
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lunes, 25 de agosto de 2008
Artazul y Cueva de la Leze
Este verano nos apetecía hacer unos barranquitos, así que nos decidimos por el Artazul y el Licebar en Navarra. Otros katiuskas los han hecho recientemente, y se supone que tenían poca agua o que están secos, así que nos decidimos a hacerlos. Esta vez estamos Fernando del GEGET, Juanfe, Nuria y yo (rover). Dormimos en mi casa en La Rioja, puesto que yo estaba de vacaciones allí y más o menos al resto le pillaba de camino a Navarra, que es donde están los barrancos.
Ni cortos ni perezosos, nos dirigimos al nacedero de Arteta, donde acaban ambos barrancos, a dejar uno de los coches, para luego ir al comienzo del Artazul, que yo reconocí de inmediato, puesto que el año pasado con los otros katiuskas intentamos hacer el Artazul en Semana Santa, que tras lluvias torrenciales e inundaciones estaba a rebosar y tuvimos que abortarlo tras los primeros rápeles. Esta vez tiene un poco menos de agua: nada, está seco por completo, si exceptuamos las pozas de agua verde y negra llenas de renacuajos... Daba un poco de asco, pero nos acabamos tomando nuestra dosis para todo el año de L-caseis-inmunitas y demás familia de bacterias...
La sorpresa estaba al final del barranco, en el último rápel, que es el más largo, de 40-42 metros, para el que llevábamos dos cuerdas de 45 y 47 metros. Pues bueno, las cuerdas no llegaban: ambas habían encogido bastante, una se quedaba a medio metro del suelo (justito para poder bajar sin problemas) y la otra a 3 metros!!! A la vuelta ya en casa Juanfe las midió y confirmó el encogimiento... ¡hay que revisar, medir y re-etiquetar las cuerdas!.
Después del Artazul se supone que teníamos que subir por una sendita al Licebar, que acaba junto al Artazul, pero los L-caseis y las cuerdas encogidas nos quitaron las ganas, así que nos dirigimos al coche, y a nuestro destino, Egino (País Vasco), donde mañana haríamos el barranco-cueva de La Leze.
La Leze
Llegamos de día y con tiempo suficiente para hacer la prospección habitual de iglesias con pórticos para dormir, e incluso para ir a ver la salida de la cueva de la Leze. Con los deberes hechos para el día siguiente, fuimos a buscar un bar, a tomar algo y que Fernando pudiera comprar tabaco, se le había mojado en el Artazul, y necesitaba repuestos urgentemente. La cosa no resultó sencilla, Egino no tenía bar, el más cercano estaba cerrado, y los pueblos de los alrededores tampoco tenían... acabamos en un pueblo cercano de Navarra, que tenía un único bar.
Al día siguiente tras desayunar en el merendero que hay junto a La Leze, comenzamos a subir por la senda que sale a la izquierda de la boca. Hay que subir toda la montaña y bajar al otro lado, donde está otra boca igual de grande o más que la salida, un gustazo para la vista. El camino se hace entre 1h y 1h45', nosotros lo hicimos en 1h30' parando un par de veces, la subida es bastante dura, y cuando llegas arriba hay que bajar todo lo que has subido... muy empinado. Bonito es un rato largo, es un bosque muy cerrado, todo lleno de musgo verdísimo.
La cueva es una perita en dulce... es un auténtico y genuino barranco, con bastante agua todo el año, que discurre por una cueva, con una única y amplia galería de techo altísimo por la que va el río. La travesía se hace corta, para cuando te quieres dar cuenta, en hora y pico, ya estás viendo luz natural, aunque todavía faltan bastantes rápeles, la boca de salida es grandísima, y entra luz bastante antes de llegar a la salida. Realmente, una chulada. rover
La sorpresa estaba al final del barranco, en el último rápel, que es el más largo, de 40-42 metros, para el que llevábamos dos cuerdas de 45 y 47 metros. Pues bueno, las cuerdas no llegaban: ambas habían encogido bastante, una se quedaba a medio metro del suelo (justito para poder bajar sin problemas) y la otra a 3 metros!!! A la vuelta ya en casa Juanfe las midió y confirmó el encogimiento... ¡hay que revisar, medir y re-etiquetar las cuerdas!.
Después del Artazul se supone que teníamos que subir por una sendita al Licebar, que acaba junto al Artazul, pero los L-caseis y las cuerdas encogidas nos quitaron las ganas, así que nos dirigimos al coche, y a nuestro destino, Egino (País Vasco), donde mañana haríamos el barranco-cueva de La Leze.
La Leze
Llegamos de día y con tiempo suficiente para hacer la prospección habitual de iglesias con pórticos para dormir, e incluso para ir a ver la salida de la cueva de la Leze. Con los deberes hechos para el día siguiente, fuimos a buscar un bar, a tomar algo y que Fernando pudiera comprar tabaco, se le había mojado en el Artazul, y necesitaba repuestos urgentemente. La cosa no resultó sencilla, Egino no tenía bar, el más cercano estaba cerrado, y los pueblos de los alrededores tampoco tenían... acabamos en un pueblo cercano de Navarra, que tenía un único bar.
La cueva es una perita en dulce... es un auténtico y genuino barranco, con bastante agua todo el año, que discurre por una cueva, con una única y amplia galería de techo altísimo por la que va el río. La travesía se hace corta, para cuando te quieres dar cuenta, en hora y pico, ya estás viendo luz natural, aunque todavía faltan bastantes rápeles, la boca de salida es grandísima, y entra luz bastante antes de llegar a la salida. Realmente, una chulada. rover
domingo, 17 de agosto de 2008
Torca Fría-Lobo y Sopladoras-Agua
Hace tiempo que teníamos pendiente hacer la travesía de Lobo y la de Sopladoras, en Asón (Cantabria), pero por una u otra causa las hemos ido dejando.
Pero este agosto nos desquitamos, y el fin de semana pasado hicimos ambas travesías con nuestros amigos del GEGET Fernando, Javi y Muñeco, además de los katiuskos Juanfe, Nuria y rover.
El viernes nos dirigimos a la pista de Torca Fría y Lobo, pero el coche de Javi no subía la cuesta (empinada y con arena/piedras sueltas), así que dejamos los tres coches en la parte de abajo. Total, por el camino que sabíamos hacer nos ahorraba unos 10-15 minutos, porque en seguida llegas a unas casas donde la pista desaparece y se convierte en senda. Hacía un día estupendo, ni demasiado calor ni demasiado frío, y todos menos yo (rover) se pusieron el mono interior, pero yo lo tenía muy claro: una subidita empinada de más de una hora iba a ser demasiado calor, así que gayumbos de cueva, camisetita ligera y ya. Vaya cachondeo que se trajeron estos kpuyos con mis pintas, pero bien que se quitaban luego ropa cuando empezaron a pasar calor. Luego llegas al bosque cerrado no hay sol y hace menos calor, pero sigues andando sin parar... tienes que encontrar uno de los dos pasos que hay para subir a la parte de arriba de la montaña, encontramos el primero, que era bastante empinado, y tras mucho escalar llegamos al prado donde están las bocas de Cueva Fría y Torca Fría. Desde arriba de la montaña teníamos una vista estupenda de todas las pistas que nos hubieran acercado más al bosque, ains... para la próxima será. Un descansito para comer, y al tema.
La cueva comienza con unos cuantos pozos, una chimenea ascendente en la que alguno se atascó un poco, y después es toda ella un meandro desfondado, oposición tras oposición, pero se nos dio bastante bien, yo odio los meandros desfondados y a pesar de todo no he tenido pesadillas... los que ya conocían la cueva dijeron que varios de los pasos delicados están ahora equipados con pasamanos quitamiedos, que se agradecen mucho :)
Tras unas cuantas horas llegamos a la salida de Lobo, toda llena de hojas, es el mismo bosque que antes, y ahora lo tienes que bajar a cholón, pisando el manto de hojas y con cuidado para no bajar de golpe, jejeje.
Sopladoras-Cueva del Agua
Al día siguiente, sábado, aparcamos los coches junto al Bar Coventosa, y remontamos el barranco que lleva a Munio y Sopladoras. Con la lección aprendida del día anterior, unos cuantos me siguieron en mi empeño de no hacer caminatas de horas en agosto con el mono interior, y se pusieron camisetas y pantalones de montaña o chándal; los frioleros profesionales siguieron con el mono interior ;-)
La boca de Sopladoras está en todo el río, elevada unos metros en la pared, que con ayuda de una cuerdecilla muy maja que hay fija se sube bien. La travesía es más o menos acuática, se supone que te mojas, así que casi todos eligieron ir con botas de goma tipo katiuskas, excepto Nuria y rover, que fuimos con nuestras botitas cutrefactas/baratas "de barrancos" (ains, con lo majas que son las 5-10)... la cueva tiene un montón de pocitas y resaltes que van por el río, y tuvimos que hacer virguerías para no mojarnos los piececitos, y lo conseguimos, pero a medida que íbamos progresando por la cueva acabamos mojándonos en los sitios más tontos. Daba igual, porque un poco más adelante, ya casi en la salida de la Cueva del Agua, te mojas por la cintura en un laguito que hay que cruzar, y que no hay forma de saltárselo. Los majetes estos con los que íbamos se rieron un rato de nosotros "¿pero qué esperábais en algo que se llama Cueva del Agua?", lo que hay que aguantar...
La salida de Cueva del Agua, muy chula y muy acojonante. Sales en una pared casi vertical, desde la que se ve todo el valle de Asón, el Bar Coventosa y las casas de al lado del tamaño de casitas de monopoli... y hay que ir tó p'abajo, zigzageando como puedes por el bosque de helechos de 2m de altura que tapiza toda la montaña. Fernando iba "abriendo huella" en los helechos, y acabó con calambres en las piernas. Nos reímos un rato, por no llorar, porque llovía un poco, y los helechos te llevaban por donde querían ellos y no por donde querías ir tú... menos mal que te agarrabas a ellos y resultaron ser muy resistentes, si no, llegas abajo del valle en un momento.
Cuando llegamos abajo, no pudimos resistir la tentación, y nos dimos un homenaje en el Bar Coventosa, chuletones a tutiplen que nos hizo Margarita, todo muy bueno como siempre.
Al día siguiente, domingo, queríamos hacer la Gándara, pero entre pitos y flautas, nos liamos a hablar con los de Información del pueblo de la Gándara, nos fuimos a ver el nacimiento del río Gándara, acabamos enriscados entre helechos (cómo no) y al final entramos en la cueva de Los Santos/Becerral/Hazatraviesa a echar un vistazo, tal como íbamos, casi sin luz, con un frontalillo malo y el flash de un móvil. rover
El viernes nos dirigimos a la pista de Torca Fría y Lobo, pero el coche de Javi no subía la cuesta (empinada y con arena/piedras sueltas), así que dejamos los tres coches en la parte de abajo. Total, por el camino que sabíamos hacer nos ahorraba unos 10-15 minutos, porque en seguida llegas a unas casas donde la pista desaparece y se convierte en senda. Hacía un día estupendo, ni demasiado calor ni demasiado frío, y todos menos yo (rover) se pusieron el mono interior, pero yo lo tenía muy claro: una subidita empinada de más de una hora iba a ser demasiado calor, así que gayumbos de cueva, camisetita ligera y ya. Vaya cachondeo que se trajeron estos kpuyos con mis pintas, pero bien que se quitaban luego ropa cuando empezaron a pasar calor. Luego llegas al bosque cerrado no hay sol y hace menos calor, pero sigues andando sin parar... tienes que encontrar uno de los dos pasos que hay para subir a la parte de arriba de la montaña, encontramos el primero, que era bastante empinado, y tras mucho escalar llegamos al prado donde están las bocas de Cueva Fría y Torca Fría. Desde arriba de la montaña teníamos una vista estupenda de todas las pistas que nos hubieran acercado más al bosque, ains... para la próxima será. Un descansito para comer, y al tema.
La cueva comienza con unos cuantos pozos, una chimenea ascendente en la que alguno se atascó un poco, y después es toda ella un meandro desfondado, oposición tras oposición, pero se nos dio bastante bien, yo odio los meandros desfondados y a pesar de todo no he tenido pesadillas... los que ya conocían la cueva dijeron que varios de los pasos delicados están ahora equipados con pasamanos quitamiedos, que se agradecen mucho :)
Tras unas cuantas horas llegamos a la salida de Lobo, toda llena de hojas, es el mismo bosque que antes, y ahora lo tienes que bajar a cholón, pisando el manto de hojas y con cuidado para no bajar de golpe, jejeje.
Sopladoras-Cueva del Agua
Al día siguiente, sábado, aparcamos los coches junto al Bar Coventosa, y remontamos el barranco que lleva a Munio y Sopladoras. Con la lección aprendida del día anterior, unos cuantos me siguieron en mi empeño de no hacer caminatas de horas en agosto con el mono interior, y se pusieron camisetas y pantalones de montaña o chándal; los frioleros profesionales siguieron con el mono interior ;-)
La salida de Cueva del Agua, muy chula y muy acojonante. Sales en una pared casi vertical, desde la que se ve todo el valle de Asón, el Bar Coventosa y las casas de al lado del tamaño de casitas de monopoli... y hay que ir tó p'abajo, zigzageando como puedes por el bosque de helechos de 2m de altura que tapiza toda la montaña. Fernando iba "abriendo huella" en los helechos, y acabó con calambres en las piernas. Nos reímos un rato, por no llorar, porque llovía un poco, y los helechos te llevaban por donde querían ellos y no por donde querías ir tú... menos mal que te agarrabas a ellos y resultaron ser muy resistentes, si no, llegas abajo del valle en un momento.
Cuando llegamos abajo, no pudimos resistir la tentación, y nos dimos un homenaje en el Bar Coventosa, chuletones a tutiplen que nos hizo Margarita, todo muy bueno como siempre.
Al día siguiente, domingo, queríamos hacer la Gándara, pero entre pitos y flautas, nos liamos a hablar con los de Información del pueblo de la Gándara, nos fuimos a ver el nacimiento del río Gándara, acabamos enriscados entre helechos (cómo no) y al final entramos en la cueva de Los Santos/Becerral/Hazatraviesa a echar un vistazo, tal como íbamos, casi sin luz, con un frontalillo malo y el flash de un móvil. rover
martes, 12 de agosto de 2008
Gorgas Negras y Oscuros de Balcés
Pues sí, finalmente le pusimos fecha y salió. Vanesa, Agus, Chechu (Metano) y servidora (la eva) le plantamos cara a las frías pozas del barranco rey en Guara, o, al menos, eso es lo que dicen. La jornada empezó muy pronto, y es que hay que madrugar porque para llegar a él hay tres ricas horas de aproximación, que bajo el sol pueden ser demoledoras en pleno agosto.
Las cosas, a veces no salen como uno las planifica. En el grupo contábamos con Ruli y Esther, pero al final causaron baja y tuvimos un alta inesperado, Juan, un madrileño solitario que buscaba compañía en la plaza de Rodellar a las 7 de la mañana… ¡cómo decirle que no! Además resultó ser de esas personas que te hacen agradable la actividad porque iba disfrutando desde el primer salto hasta la última badina (que no badana, eh Agus?)
En dos horas y media estábamos plantados en las orillas del Gorgas deseando meternos en el agua. El principio del cañón es impresionante, yo diría que mágico. Es como un decorado de cartón piedra con aguas transparentes y verdes y unas pozas redondeadas, perfectas. Es de esos lugares donde miras adelante y miras lo que vas dejando atrás porque te parece un espejismo. A medida que avanzas no puedes evitar también mirar arriba, las paredes se extienden al cielo y es cuando te das cuenta de lo pequeñito que eres y de lo grande que es el barranco.
No es un cañón muy técnico, apenas 6 o 7 rápeles, casi todos saltables (que se lo digan a Metano) y con un agua tan clara que resulta difícil no ver dónde pisas. Pero es un barranco que pone a prueba tu paciencia para nadar y andar. Largas badinas (que no badanas), algunas de ellas frías y largos pasos andando. Simplemente, hay que poner el piloto automático, darle la espalda al agua y relajarse mirando al cielo. El bote estanco te hace aquí la vida más fácil.
Terminamos el barranco muy enteros, a pesar de ser una jornada larga en el agua. Y a una hora muy prudente, las 7 de la tarde. Nos tomamos una cervecita con Juan que se marchó del tirón a Madrid. Y los cuatros jinetes del Gorgas nos fuimos a reunir con el resto de la pandi: los rulis, los caris y Josemi con su hijo que habían hecho el Gorgonchón ese día. Con otra cervecita en la plaza del pueblo, planificamos el barranco del día siguiente.
Los Oscuros de Balcés
El domingo madrugamos, aunque no lo suficiente, para adentrarnos en los Oscuros de Balcés. Es un barranco corto, pero muy acuático y divertido. Nos juntamos diez personas, dejando a Josemi y a Esther en el campamento base. Josemi con una contusión en un tobillo, después de un salto en el Gorgonchón el día anterior, y Esther con dolor de ovarios, mayormente.
La aproximación es muy bonita, pero íbamos un poco asustados viendo la cantidad de gente que pensaba hacer el barranco a la par que nosotros. Menos mal que luego fuimos avispados y nos adelantamos a los grupos, progresando por el cañón a nuestras anchas.
Los Oscuros de Balcés tiene un comienzo a base de un gran caos de bloques que te impiden ver la continuación del barranco entre piedrolo y piedrolo. Pero es divertido y curioso, aunque con gente puede resultar un poco estresante.
Superado esto, el cañón te ofrece un sinfín de pasos, pequeñas cuevas y saltos hasta llegar a un pasadizo donde no entra la luz, el agua está muy fría y el silencio la quietud son protagonistas….pero merece la pena porque es un recorrido impresionantemente bonito. A estas alturas ya habíamos conseguido ser los primeros en el descenso y lo estábamos disfrutando solos, muy agustito.
El final del barranco fue una fiesta de saltos en unas pozas limpias que nos permitieron jugar un rato como los niños chicos. Y si no que se lo digan a Quique, el hijo de Josemi, que se portó como si hubiera hecho barrancos toda la vida. Es más, las malas lenguas dicen que Metano lo usó durante todo el recorrido lanzándolo el primero para probar la profundidad de las pozas.
Remontamos el camino al parking por un sendero entre sombras y soles a las 2 de la tarde que se nos hizo muy duro por el calor, pero finalmente llegamos a los coches donde Josemi y Esther nos esperaban. Esta vez los churrasquitos no se quemaron, que ya le van pillando el punto a esto del sol.
Los que teníamos que volver a Madrid nos hicimos los remolones hasta las 5 de la tarde y se quedaron los que están empezando sus vacaciones (¡qué puñetera envidia!), los caris, los rulis y Josemi. Espero que hicieran algún barranco más por allí y se decidan a relatarlo. Eva
Las cosas, a veces no salen como uno las planifica. En el grupo contábamos con Ruli y Esther, pero al final causaron baja y tuvimos un alta inesperado, Juan, un madrileño solitario que buscaba compañía en la plaza de Rodellar a las 7 de la mañana… ¡cómo decirle que no! Además resultó ser de esas personas que te hacen agradable la actividad porque iba disfrutando desde el primer salto hasta la última badina (que no badana, eh Agus?)En dos horas y media estábamos plantados en las orillas del Gorgas deseando meternos en el agua. El principio del cañón es impresionante, yo diría que mágico. Es como un decorado de cartón piedra con aguas transparentes y verdes y unas pozas redondeadas, perfectas. Es de esos lugares donde miras adelante y miras lo que vas dejando atrás porque te parece un espejismo. A medida que avanzas no puedes evitar también mirar arriba, las paredes se extienden al cielo y es cuando te das cuenta de lo pequeñito que eres y de lo grande que es el barranco.
No es un cañón muy técnico, apenas 6 o 7 rápeles, casi todos saltables (que se lo digan a Metano) y con un agua tan clara que resulta difícil no ver dónde pisas. Pero es un barranco que pone a prueba tu paciencia para nadar y andar. Largas badinas (que no badanas), algunas de ellas frías y largos pasos andando. Simplemente, hay que poner el piloto automático, darle la espalda al agua y relajarse mirando al cielo. El bote estanco te hace aquí la vida más fácil.
Terminamos el barranco muy enteros, a pesar de ser una jornada larga en el agua. Y a una hora muy prudente, las 7 de la tarde. Nos tomamos una cervecita con Juan que se marchó del tirón a Madrid. Y los cuatros jinetes del Gorgas nos fuimos a reunir con el resto de la pandi: los rulis, los caris y Josemi con su hijo que habían hecho el Gorgonchón ese día. Con otra cervecita en la plaza del pueblo, planificamos el barranco del día siguiente.
Los Oscuros de Balcés
El domingo madrugamos, aunque no lo suficiente, para adentrarnos en los Oscuros de Balcés. Es un barranco corto, pero muy acuático y divertido. Nos juntamos diez personas, dejando a Josemi y a Esther en el campamento base. Josemi con una contusión en un tobillo, después de un salto en el Gorgonchón el día anterior, y Esther con dolor de ovarios, mayormente.
Los Oscuros de Balcés tiene un comienzo a base de un gran caos de bloques que te impiden ver la continuación del barranco entre piedrolo y piedrolo. Pero es divertido y curioso, aunque con gente puede resultar un poco estresante.
Superado esto, el cañón te ofrece un sinfín de pasos, pequeñas cuevas y saltos hasta llegar a un pasadizo donde no entra la luz, el agua está muy fría y el silencio la quietud son protagonistas….pero merece la pena porque es un recorrido impresionantemente bonito. A estas alturas ya habíamos conseguido ser los primeros en el descenso y lo estábamos disfrutando solos, muy agustito.
El final del barranco fue una fiesta de saltos en unas pozas limpias que nos permitieron jugar un rato como los niños chicos. Y si no que se lo digan a Quique, el hijo de Josemi, que se portó como si hubiera hecho barrancos toda la vida. Es más, las malas lenguas dicen que Metano lo usó durante todo el recorrido lanzándolo el primero para probar la profundidad de las pozas.
Remontamos el camino al parking por un sendero entre sombras y soles a las 2 de la tarde que se nos hizo muy duro por el calor, pero finalmente llegamos a los coches donde Josemi y Esther nos esperaban. Esta vez los churrasquitos no se quemaron, que ya le van pillando el punto a esto del sol.
Los que teníamos que volver a Madrid nos hicimos los remolones hasta las 5 de la tarde y se quedaron los que están empezando sus vacaciones (¡qué puñetera envidia!), los caris, los rulis y Josemi. Espero que hicieran algún barranco más por allí y se decidan a relatarlo. Eva
lunes, 11 de agosto de 2008
Piscarciano y Níspero
Después de más dos semanas en superficie por una conjuntivitis de nada, por fin me toca espeleo. La peña está en su mayor parte de vacaciones, o bajo tierra permanente como Pedrito (explorando por Picos de Europa, ese sí que sabe), así que quedamos Juanfe, Nuria y yo (rover) aquí trabajando al frente del país... pero los findes... ¡nos vamos de cuevas! :-)
Esta vez toca Burgos, a hacer el Piscarciano, la cueva del barro. Llegamos hasta la pista privada que lleva a las cuevas, y efectivamente, hay una gran puerta cerrada y letreros de "finca privada", así que dejamos el coche fuera y entramos andando por el lateral de la puerta, que está acondicionado para que entren los coches sin abrir la puerta (??). No es buena idea entrar con el coche, los dueños tienen bastantes malas pulgas, puedes entrar andando y que te coman sus perros y no pestañean, pero si oyen un coche se ponen a gritar y a amenazar con llamar a la policía... Y vista la aproximación, hemos llegado a la conclusión de que el mejor camino para ir a la cueva NO ES ESE. A la pista que pasa junto a la cueva se puede entrar por otro sitio, aunque hay que investigar si es viable o hay que dejar el coche en la carretera, pero en cualquier caso ese recorrido es más corto que por el otro lado.
Nos perdimos un rato jugando con mi GPS, teníamos dos coordenadas, una del libro de Puch y otras del Edelweiss, y claro, las de los libros suelen estar casi siempre mal (cogerlas de mapas es lo que tiene, que los libros de Puch están muy bien, ehhh!!), y las de los clubes por el contrario suelen estar muy bien... pues bien, como se puede observar en el planito siguiente, los del Edelweiss esta vez han equivocado el Datum o algo porque ni siquiera se acercan, te llevan a los pinchos en todo el medio del monte. Eso sí, si sigues la senda que hay te lleva a la cueva, sin GPS ni nada :-)
Ver mapa más grande
El problema igual es que si no conoces la cueva te mentes por donde no es, porque el Sistema del Piscarciano tiene tres cuevas: Piscarciano, Vacas y Arenas, y las tres son bocas gigantescas por las que le apetece meterse a cualquiera, pero la del Piscarciano es la escondida entre la vegetación...
La cueva nos gustó mucho, aunque tiene barro para aburrir, hay varios pasillos en los que no hay escapatoria, tienes que armarte de paciencia y ver cómo se te hunden los pies en el barro hasta casi rebosar la bota de goma... ¡las katiuskas no son opcionales en el Piscarciano! En un par de puntos si no tienes suerte por dónde pisas te hundes más de la cuenta y te entra agua a la bota, pero al final los pasos barrosos hasta resultan divertidos. Tiene un pocito de unos 15m (hace falta cuerda de 35m y 8 chapas, hay un pasamanos hasta la cabecera), y unos cuantos resaltes "divertidos" con cuerdas de nudos, salas grandes, muy grandes, gours... una chulada de cueva.
Salimos pronto de la cueva, así que nos metimos por la boca de la Cueva de las Vacas, que está allí mismo (es la tocha que se ve desde la carretera), y a los 15 minutos o así salimos por la boca de la Cueva de las Arenas, que está un poco más allá, es la más cercana a los chalés. La mini-travesía también merece la pena, tiene una destrepada de 4m al principio, un poco de caos de bloques, y luego salas y pasillos con suelo llano, para acabar en una sala impresionante de grande que es, en la que se ve la calle al fondo a través de la boca, bien grande, y en la que hay un gigantesco embudo por donde se sume toda el agua cuando hay tormentas.
Como aún era de día, nos fuimos pitando a Orbaneja del Castillo, donde está nuestra cueva de mañana, la Cueva del Níspero, una cueva con agua.
El pueblo está en el cañón del río Ebro, con unas vistas de las paredes del cañón chulísimas. En medio del pueblo, que está pegado a una de los paredones del calón, está la Cueva del Agua, por la que sale un río de agua cristalina, que cruza todo el pueblo para terminar en unas cataratas chulísimas con gours. El pueblo en sí es de postal, y las vistas desde todas partes son alucinantes. La Cueva del Agua está acondicionada (unos focos y poco más) para la visita turística (1 euro), y como la última riada se llevó las vallas nos pudimos colar para verla (ya no había visitas). Hasta que llegas al riachuelo, que se cuela por una grieta, la cueva es de galerías cómodas y suelo muy liso con alguna piedra suelta, en ese punto se convierte en un meandro y acaba por sifonarse y convertirse en territorio de espeleo-buceadores.
Dormimos en el pórtico de la iglesia del pueblo, que resultó ser el único sitio del pueblo donde los jóvenes hacen botellón, aparecieron a las 4 de la mañana y nos dieron la noche hasta que se fueron... los pobres cabrones (no nos dejaron dormir) no tienen ni otro sitio donde hacerlo ni tampoco papeleras para echar la basura (es increíble pero no hay ni contenedores, que están abajo en la carretera y bien lejos), así que para no dejar pruebas de sus fechorías lanzan las botellas a las huertas de debajo de la iglesia...
Nos levantamos y nos fuimos a desayunar a la entrada del cementerio, que es donde está la Cueva del Níspero. La aproximación es una senda que sale por la derecha del cementerio, y lleva directamente hasta la boca. Es un poco empinada en un par de puntos y hay pinchos por todas partes, pero es muy cortita. Nuevamente, las coordenadas que teníamos estaban requetemal, y llevaban a 100m de donde estaba la cueva... en medio de un monte de pinchos, pabernosmatau si le llegamos a hacer caso al GPS. También hay que tener en cuenta el pedazo de paredón donde está la cueva, que te quita la cobertura de la mitad de los satélites (40m de error me daba), me tuve que alejar un poco de la pared, bajando por la senda, para conseguir un error decente, de 5m.
La cueva en sí al principio tiene unos laminadores agachados y barrillo, pero son cortos. Luego hay un meandro que hay que seguir, con subidas y bajadas, hasta que llegas a los lagos. Hay unos cuantos, y los primeros sobre todo son de nadar. En algunos tramos parece que se puede evitar mojarse, incluso hay un cable de acero en algunos puntos, pero nosotros no nos complicamos, íbamos con nuestro neopreno a disfrutar. Eso sí, hasta que llegas al agua te pegas una sudada buena, y el neopreno sin mojar es más rígido de la cuenta para hacer oposición por meandros, menos mal que este no es muy complicado... Cuando llegamos al primer lago nos pusimos la chaqueta (yo estaba muerto de calor, me puse sólo una camiseta de licra), y al agua, que estaba fría, fría, helada. Los lagos son cortitos, y como sólo nadas en los primeros lagos y no paras de andar yo no pasé nada de frío sin la chaqueta del neopreno. La salida, muuucho mejor que la entrada, el neopreno mojado mejora un montón, se nos hizo muy corta :) rover
Esta vez toca Burgos, a hacer el Piscarciano, la cueva del barro. Llegamos hasta la pista privada que lleva a las cuevas, y efectivamente, hay una gran puerta cerrada y letreros de "finca privada", así que dejamos el coche fuera y entramos andando por el lateral de la puerta, que está acondicionado para que entren los coches sin abrir la puerta (??). No es buena idea entrar con el coche, los dueños tienen bastantes malas pulgas, puedes entrar andando y que te coman sus perros y no pestañean, pero si oyen un coche se ponen a gritar y a amenazar con llamar a la policía... Y vista la aproximación, hemos llegado a la conclusión de que el mejor camino para ir a la cueva NO ES ESE. A la pista que pasa junto a la cueva se puede entrar por otro sitio, aunque hay que investigar si es viable o hay que dejar el coche en la carretera, pero en cualquier caso ese recorrido es más corto que por el otro lado.
Nos perdimos un rato jugando con mi GPS, teníamos dos coordenadas, una del libro de Puch y otras del Edelweiss, y claro, las de los libros suelen estar casi siempre mal (cogerlas de mapas es lo que tiene, que los libros de Puch están muy bien, ehhh!!), y las de los clubes por el contrario suelen estar muy bien... pues bien, como se puede observar en el planito siguiente, los del Edelweiss esta vez han equivocado el Datum o algo porque ni siquiera se acercan, te llevan a los pinchos en todo el medio del monte. Eso sí, si sigues la senda que hay te lleva a la cueva, sin GPS ni nada :-)
Ver mapa más grande
El problema igual es que si no conoces la cueva te mentes por donde no es, porque el Sistema del Piscarciano tiene tres cuevas: Piscarciano, Vacas y Arenas, y las tres son bocas gigantescas por las que le apetece meterse a cualquiera, pero la del Piscarciano es la escondida entre la vegetación...
La cueva nos gustó mucho, aunque tiene barro para aburrir, hay varios pasillos en los que no hay escapatoria, tienes que armarte de paciencia y ver cómo se te hunden los pies en el barro hasta casi rebosar la bota de goma... ¡las katiuskas no son opcionales en el Piscarciano! En un par de puntos si no tienes suerte por dónde pisas te hundes más de la cuenta y te entra agua a la bota, pero al final los pasos barrosos hasta resultan divertidos. Tiene un pocito de unos 15m (hace falta cuerda de 35m y 8 chapas, hay un pasamanos hasta la cabecera), y unos cuantos resaltes "divertidos" con cuerdas de nudos, salas grandes, muy grandes, gours... una chulada de cueva.
Salimos pronto de la cueva, así que nos metimos por la boca de la Cueva de las Vacas, que está allí mismo (es la tocha que se ve desde la carretera), y a los 15 minutos o así salimos por la boca de la Cueva de las Arenas, que está un poco más allá, es la más cercana a los chalés. La mini-travesía también merece la pena, tiene una destrepada de 4m al principio, un poco de caos de bloques, y luego salas y pasillos con suelo llano, para acabar en una sala impresionante de grande que es, en la que se ve la calle al fondo a través de la boca, bien grande, y en la que hay un gigantesco embudo por donde se sume toda el agua cuando hay tormentas.
Como aún era de día, nos fuimos pitando a Orbaneja del Castillo, donde está nuestra cueva de mañana, la Cueva del Níspero, una cueva con agua.
El pueblo está en el cañón del río Ebro, con unas vistas de las paredes del cañón chulísimas. En medio del pueblo, que está pegado a una de los paredones del calón, está la Cueva del Agua, por la que sale un río de agua cristalina, que cruza todo el pueblo para terminar en unas cataratas chulísimas con gours. El pueblo en sí es de postal, y las vistas desde todas partes son alucinantes. La Cueva del Agua está acondicionada (unos focos y poco más) para la visita turística (1 euro), y como la última riada se llevó las vallas nos pudimos colar para verla (ya no había visitas). Hasta que llegas al riachuelo, que se cuela por una grieta, la cueva es de galerías cómodas y suelo muy liso con alguna piedra suelta, en ese punto se convierte en un meandro y acaba por sifonarse y convertirse en territorio de espeleo-buceadores.
Nos levantamos y nos fuimos a desayunar a la entrada del cementerio, que es donde está la Cueva del Níspero. La aproximación es una senda que sale por la derecha del cementerio, y lleva directamente hasta la boca. Es un poco empinada en un par de puntos y hay pinchos por todas partes, pero es muy cortita. Nuevamente, las coordenadas que teníamos estaban requetemal, y llevaban a 100m de donde estaba la cueva... en medio de un monte de pinchos, pabernosmatau si le llegamos a hacer caso al GPS. También hay que tener en cuenta el pedazo de paredón donde está la cueva, que te quita la cobertura de la mitad de los satélites (40m de error me daba), me tuve que alejar un poco de la pared, bajando por la senda, para conseguir un error decente, de 5m.
La cueva en sí al principio tiene unos laminadores agachados y barrillo, pero son cortos. Luego hay un meandro que hay que seguir, con subidas y bajadas, hasta que llegas a los lagos. Hay unos cuantos, y los primeros sobre todo son de nadar. En algunos tramos parece que se puede evitar mojarse, incluso hay un cable de acero en algunos puntos, pero nosotros no nos complicamos, íbamos con nuestro neopreno a disfrutar. Eso sí, hasta que llegas al agua te pegas una sudada buena, y el neopreno sin mojar es más rígido de la cuenta para hacer oposición por meandros, menos mal que este no es muy complicado... Cuando llegamos al primer lago nos pusimos la chaqueta (yo estaba muerto de calor, me puse sólo una camiseta de licra), y al agua, que estaba fría, fría, helada. Los lagos son cortitos, y como sólo nadas en los primeros lagos y no paras de andar yo no pasé nada de frío sin la chaqueta del neopreno. La salida, muuucho mejor que la entrada, el neopreno mojado mejora un montón, se nos hizo muy corta :) rover
viernes, 1 de agosto de 2008
Ordesa
Aprovechamos que el 25 era fiesta en Madrid para irnos el jueves por la tarde en un coche 4 personas con sus respectivos equipajes: Isaac, Vane y Leticia del GIS y yo. Menos mal que Isaac llega hasta el nivel 9 del Tetris, porque sino hubiera sido imposible meter todos los bultos en el maletero.
Afortunadamente el viaje fue corto y sin caravana. A la 1:30 estábamos cenados y con las tiendas montadas en el camping de Oto.
La aventura empieza el viernes nada más despertarnos, a nuestro vecino del camping le molesta nuestra tienda y nos hace desplazarla 3 metros….
Empezamos con el primer barranco “El Furco”, allí nos esperaban los Rulis acompañados de Trancas & Barrancas. A pesar de su corta extensión fue muy divertido, algún salto, un par de rapels, croquetas y pequeños toboganes con trencitos incluidos.
Después de comer, con los Caris y la Beni incorporados, hicimos “Las Gloces”, al lado de Fanlo. Este era corto pero también muy divertido y con un entorno espectacular.
Esa misma noche nos juntamos de nuevo para ir a las fiestas de Fraguen Rock…. Un pueblo fantasma, el aparcamiento lleno de coches y ni Dios en la calle ¿Dónde se habían metido los propietarios de todos los coches??? En vista de que no encontramos ni un bar decidimos volvernos locos, fuimos al psicólogo (Isaac, a pesar de tu insistencia te prometo que no llevo las uñas pintadas de rojo), nos hicimos caricaturas y nos convertimos todos en ovejas… ¿verdad? Ruli. Y nos os quiero contar nada de Charo cliqueando….. te partes…
Ahora empiezo a entender el porqué de mis pesadillas…….(Soy Isaac, queria explicar esto algo mejor, aqui la amiga solto un grito a eso de las 4 de la mañana... que nos acojono a todos, sobre todo a la pobre Leti, luego por la mañana todo el camping la señalaba con el dedo la llamaban la niña del exorcista, queda aclarado el tema, gracias, continua...)
Después de encontrarnos a nosotros mismos, la plaza del pueblo se había llenado ¿y de donde había salido toda esa gente??? Creo que la respuesta está en el mago, que por cierto, era buenísimo. No dejaba títere con cabeza y sino, preguntad a Leti o al Nepalí…
El sábado por la mañana nos fuimos a San Nicolás de Bujaruelo para hacer “Lapazosa”. Después de una dura aproximación sin parar de 45 minutos (de lo cual Isaac puede estar orgulloso) conseguimos llegar. Había bastante gente en el barranco, esto hizo que al final se hiciera un poco largo, pero a pesar de eso también fue muy divertido incluso sin haber podido hacer el último tobogán por problemas tésnicos. Me queda pendiente para la próxima vez.
Esta noche nos juntamos todos para cenar incluidos Nuria y Juanfe que venían de hacer el Vignemale Esta noche no tuvo tanto éxito, aunque si hubiera sido por Vane todavía estábamos en las fiestas de ese pueblo fantasma….
Al día siguiente pensábamos haber hecho otro barranco pero a mi me dolía la rodilla y Leti no paraba de echar mocos, así que decidimos hacer el perro por Torla hasta que cogimos el coche regreso a casa.
Después de esta primera experiencia, esto no ha hecho nada más que empezar!!!!
Y todo, gracias a vosotros y a vuestra paciencia.
Ines.
miércoles, 16 de julio de 2008
Otxabide
Esto está en Vizcaya, en el parque natural de Itxina, la aproximación es corta y muy bonita, 40 min y se llega a una trepada con cuerda fija que nos lleva a la boca.
La sima son 140 metros un pozo de 45 y otro de 70 muy amplios y tiradas muy largas, se puso doble cuerda en el de 70 para aligerar la subida. Después unas enormes galerías, un par de pozos, más sifones, ríos, formaciones, etc... Para mí la mejor sima del mundo, tiene de to.
El viernes dormimos en el parque y el sábado en el frontón de Areatza que es cubierto y con los baños de la piscina municipal jeje...
El domingo nos fuimos a dar una vuelta por el parque todo muy verde y muy bonito, un gran finde. Isaac
La sima son 140 metros un pozo de 45 y otro de 70 muy amplios y tiradas muy largas, se puso doble cuerda en el de 70 para aligerar la subida. Después unas enormes galerías, un par de pozos, más sifones, ríos, formaciones, etc... Para mí la mejor sima del mundo, tiene de to.
El viernes dormimos en el parque y el sábado en el frontón de Areatza que es cubierto y con los baños de la piscina municipal jeje...
El domingo nos fuimos a dar una vuelta por el parque todo muy verde y muy bonito, un gran finde. Isaac
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